Productores, industria, trabajadores, proveedores, autoridades y socios estratégicos son parte de un esfuerzo compartido que permite llevar al mundo carnes chilenas de calidad y fortalecer la reputación de nuestro país.
Hablar de carne chilena es hablar de una cadena de personas, empresas e instituciones que, desde distintos ámbitos, contribuyen a construir su calidad y reconocimiento dentro y fuera de nuestras fronteras.
El trabajo comienza en el campo, con la producción ganadera, el manejo animal, la alimentación y el compromiso diario de los productores. Continúa en una industria que ha avanzado en tecnología, inocuidad, trazabilidad y altos estándares sanitarios, junto al trabajo de técnicos, profesionales, trabajadores y proveedores especializados.
A este esfuerzo se suma la colaboración público-privada. La apertura y mantención de mercados, las habilitaciones sanitarias y la facilitación del comercio requieren coordinación entre empresas, gremios, autoridades y servicios públicos, además de relaciones de confianza con las contrapartes internacionales.
La reputación de la carne chilena se construye así sobre atributos del producto, pero también sobre una manera de relacionarnos con el mundo: seriedad, profesionalismo, cumplimiento y relaciones de largo plazo.
En un escenario internacional cada vez más competitivo, el desafío es continuar fortaleciendo esta cadena, incorporando innovación, mejorando su competitividad y avanzando hacia mercados de mayor valor.
En estas Fiestas Patrias, cuando la carne vuelve a ser protagonista de nuestras mesas y tradiciones, reconocemos también a todos quienes hacen posible la carne chilena y contribuyen cada día a llevar la calidad y confianza de Chile al mundo.
