Cómo se ha enfrentado la vorágine internacional en el ámbito de las exportaciones, así como también los efectos comerciales en el mercado nacional tras la búsqueda de un objetivo común: la venta de la carne chilena, es lo que se detalla a continuación en un relato de tres voces pertenecientes al Gremio.

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Por CHILEMEAT / by Faenacar A.G.

En línea de acción con la campaña “EL CAMPO NO PUEDE PARAR”, liderado por el Ministerio de Agricultura, las plantas faenadoras y frigoríficas de carne de bovino y ovino se concentraron en ver las formas de no declinar frente a esta pandemia, proponiéndose continuar con la entrega del servicio de alimentación que requiere el país y el mundo, protegiendo a consumidores y trabajadores.

Respecto a ello, Rafael Lecaros, gerente general de CHILEMEAT- comenta que esta nueva forma de enfrentar el negocio significó nuevos desafíos. “Nuestros asociados tuvieron que restructurar los protocolos ya existentes, en ser más re-estrictictivos; desde asistir a los trabajadores, ir a buscarlos e ir a dejarlos en vehículos privados para evitar contagios, todo el sistema de apoyo desde el punto de vista de la salud mediante chequeos diarios, separación de las áreas de trabajo, etc., que han generado una complicación y costos altísimos en salvaguardar también la inocuidad de los alimentos frente a este virus, lo que en suma han dificultado la productividad.”

Sin embargo y pese a lo que auguraba a comienzos de año una debacle de proporciones internacionales tras el cierre de mercados de destino, sumado a la falta de liquidez económica en el mercado nacional, la Industria Faenadora de Carne en Chile es optimista y a vista oportunidades en medio de la incertidumbre.

EFECTOS COMERCIALES EN LAS EXPORTACIONES

El mercado de destino de las exportaciones de carne chilena, hasta hace unos años atrás -antes de la pandemia- se había venido ajustando. Lo que alguna vez fue 100% orientado al mercado de la Unión Europea (UE), paso a redistribuirse en un 40% UE., 40% China y 10% otros países como Estados Unidos, por lo que al retraerse la Unión Europea frente a la pandemia, produjo mucha incertidumbre a la industria de exportación, particularmente de ovino. Así lo confiesa Boris Simunovic, gerente de Comercio Exterior de Frigorífico Simunovic S.A.: “Europa realmente está por el suelo, y lo problemático es que mucho de los productos más premium, productos como filetes, lomos iban a Europa, entonces el problema que tenemos que muchos de esos productos todavía los tenemos en stock, no hemos podido venderlos, y el precio también ha bajado hasta un 50% de lo que valía el año pasado e incluso más; por lo que es preocupante, y ahora que nos estamos preparando para la nueva temporada, tenemos que cambiar en cierta forma nuestra programación de qué es lo que tenemos que producir.”

En vacuno, las plantas exportadoras han estado cada vez más concentrados en el mercado chino -que también es un peligro-, y en ovinos también tenemos una concentración (desde el año pasado) en China, equivalente por lo menos en volúmenes a la UE, lo que permitió a Frigorífico Simunovic salvar este año de exportación. “China en el ovino ha estado bastante firme y logramos vender, a menor precio que el año pasado, pero demandaron de todas formas al igual que el año pasado. Pedían mucho producto y logramos vender todo el producto que estaba fabricado para China muy bien.”-añade su gerente de Comercio Exterior-.

Para el presidente de CHILEMEAT y gerente general de Frigorífico Osorno S.A. -Alejandro Anwandter-, las exportaciones de bovino a China han sido todo un éxito desde el punto de la productividad y la protección laboral, sustentado en que visualiza un 50% más de exportaciones que el año pasado. “Es un tremendo éxito y creo que es meritorio habiendo podido hacerlo en pandemia con todas las medidas que ha significado el COVID en protección a las fuentes laborales, protección al producto comercial y desde el punto de vista de la actividad desplegada de las plantas faenadoras chilenas” -añade-.

Si bien en algún momento tuvimos problemas con China entre febrero – marzo debido a la ralentización en la demanda por encontrase en cuarentenas, sumado a problemas de logística donde no había barcos suficientes para transportar las mercancías de carne, no fue hasta los meses de junio, julio y agosto que el escenario dio un vuelco con exportaciones más normalizadas. Sin embargo, tanto para Anwandter como para el gerente general de CHILEMEAT, estos meses coincidieron con un escenario interno de menor oferta. A lo que añade Rafael Lecaros que “este año hemos tenido dos factores que han influido en las exportaciones: pandemia y falta de animales chilenos certificados sin uso de anabólicos disponibles en Chile, produciéndose un aumento de costo de estos animales.”

EFECTOS COMERCIALES EN EL MERCADO NACIONAL

Cabe señalar que el consumo interno de carnes rojas es abastecido sólo en un 40 % de carne chilena y en un 60% de carne importada, lo que significa que no existe dependencia del consumidor chileno a la carne chilena; así lo expone Rafael Lecaros, quien además señala que “es muy fácil para Chile abastecerse del MERCOSUR de carne, probablemente a precios mucho más convenientes, por ello el abastecimiento de carne está asegurada para los chilenos.”

De igual manera, el gerente general de Chilemeat plantea como evaluación de este escenario de pandemia, que en el mercado nacional se ha producido una caída del orden del 40% del consumo de carne importada, por lo tanto, lo que producimos de manera interna para los chilenos se mantuvo constante, igual que el año anterior. “La pandemia no quitó un solo de kilo de carne chilena a los chilenos, lo que sí, como hubo menos consumo, la importación cayó.” aludiendo que “la gente no es que coma menos, sino que redirecciona su dieta a otros productos. Sin embargo, esa redistribución no significó que los supermercados aumentasen su venta de carnes tras el cierre de canales como el food service o canal horeca, sino lo contrario, aumentó la participación de las carnicerías de barrio frente a la incertidumbre de ingresos diarios: ‘este día tengo – al otro no’. Es volver a lo básico, a lo tradicional.” – reflexiona Rafael Lecaros (RL) tras el alza en los servicios prestados por algunos asociados a carnicerías nacionales-.

No obstante, es a partir de agosto que el escenario local cambia, a lo que Lecaros atribuye por varios motivos a una mayor liquidez de dinero en la familia, ya sea por la aprobación y entrega del 10% de los fondos de pensiones propios de las personas y medidas condonatorias de deudas e incentivos estatales, permitiendo así una holgura de tres meses (agosto, septiembre y octubre) que dispusieron mayor dinero a los chilenos, haciendo que el consumo de carne aumentara por sobre el 2019. Por su parte, Alejandro Anwandter (AA) añade que debido a la baja de producto importado, la faena interna se volcó al mercado nacional lo que generó un alza de precios importantísimas en el ganado gordo, “dificultando de alguna forma la actividad para la industria porque esos precios no pudieron ser traspasados a los consumidores en su totalidad.”

LO QUE VIENE HACIA ADELANTE

Exportaciones:

1. “Es muy relevante aprovechar de posicionarse en China, no solo con los productos que tradicionalmente hemos enviado (vaca congelada), sino también aprovechar la reciente apertura para carnes refrigeradas y empezar a entregar carnes de mayor valor.” (RL)

2. “Hay que empezar a reconvertir nuestra exportación a productos que probablemente van hacer de demanda más permanente y que no son en reemplazo de la carne de cerdo, sino que el consumidor chino quiere.” (RL)

Mercado Nacional:

1. “Desde el punto de vista del mercado local y también de la exportación, hay que aprovechar de comunicar a los consumidores los niveles de sanidad que tiene el producto chileno. Los protocolos de sanidad son muy altos y el chileno tiene que conocerlo, porque el tema de este virus y de otros que puedan venir en el futuro va hacer que sea muy relevante la seguridad sanitaria de los alimentos; va hacer un factor que no va a retroceder con la pandemia, sino que va a quedar.” (RL)

2. “El problema que tenemos, es la masa ganadera en Chile. Estos últimos años el ciclo ganadero se ha visto apurado porque hay una distorsión, que esta generando un desbalance en la masa. Ello por cuanto los animales exportables a oriente tienen que ser sin hormonas, y básicamente eso lo cumplen las vacas. En consecuencia, lo que se ha estado exportando son vacas principalmente, hembras. Eso ha llevado a que las vacas este año, a esta fecha, tengan una mayor faena respecto al año pasado de casi un 15%, y las vaquillas tengan una faena de más del 17% respecto de igual faena del año pasado. Lo anterior unido a que estamos exportando vientres vivos, es el peor escenario para la ganadería chilena. Se puede decir, que estamos generando un desbalance artificial por un tema normativo en donde los novillos son poco exportable. De no lograr corregir lo anterior, significa hipotecar la ganadería nacional. En consecuencia, hay un tema pendiente en la cadena de la carne por eliminar el uso de las hormonas.” E implementar soluciones integrales, considerando además que se están exportando en forma creciente hembras vivas.» (AA)

3. “Desde el Gremio, nosotros hemos hecho ver esta situación en todos los ámbitos posibles, y esperamos que el resto de la cadena comparta, que esto no es una posición antojadiza, sino que es consecuencia real de una normativa, que no se condice con el comercio abierto a los metcados relevantes para Chile, ni con la exportación de hembras vivas, ni menos con una ganadería pequeña, con una de por si histórica alta tasa de extracción. En consecuencia, en algún momento, más temprano que tarde, deberíamos reaccionar como cadena, y como país en orden a eliminar estas asimetrías y así no seguir generando este desbalance, ni terminar afectando a la industria lechera.” (AA)