A tan sólo unas horas de haber asumido como Presidente de la Asociación Gremial, Alejandro Anwandter dedica unos minutos de su agitado tiempo para confesarnos sus desafíos y la visión que tiene en mente para el futuro de FAENACAR. 

 

El evento  que tuvo lugar el pasado lunes 13 de agosto en Santiago, dio por unanimidad electo a don Alejandro Anwandter Grallert como el nuevo Presidente de FAENACAR AG, quien no dio declaraciones hasta ahora, debido a su agitada agenda laboral.

Desde Osorno el ahora Presidente del Gremio de Plantas Faenadoras, Procesadoras y Frigoríficas de Carne de Chile concede sus primeras declaraciones:

DESAFÍOS

En lo principal, me centraré en  pocos tópicos relevantes de competitividad de la cadena cárnica completa, desde los productores hasta las plantas faenadoras. En este propósito, estoy seguro que otros gremios de la cadena, como Fedecarne, Corpcarne,  AFECH y FENASICAR expresarán y compartirán esta visión.

Definida esta visión podremos dar un marco muy nítido a las autoridades y poder legislativo, de las necesidades del sector privado nacional en su conjunto.

Dando por sentado lo anterior, es preciso destacar la necesidad de actuar sobre leyes y reglamentos nacionales, masa exportable, leyes y normas internacionales e implementación de una visión única, con las autoridades gubernamentales y parlamentarias.

De igual modo, existe bastante consenso de la existencia de determinados reglamentos y leyes nacionales que restan competividad a la cadena cárnica nacional, las que necesariamente deben ser corregidas o derogadas en algunos casos.

En paralelo otro elemento clave a trabajar, será alinear nuestra masa ganadera a los mercados relevantes que están en oriente, donde vía integración de mercado nacional y de exportación a esos países, se pueda lograr en lo principal una estabilidad anual de precios sin las exageradas variaciones actuales y un valor agregado que hoy no está. Requerimientos urgentes para el sector completo.

Aún cuando estos temas son de bovinos, también nuestra asociación representa las carnes ovinas. Para dar complementariamente una adecuada atención a éste rubro, y en igual orden de importancia, me acompaña como vicepresidente don Boris Simunovic, con una vasta experiencia productiva y comercial del rubro. En conjunto, abordaremos las necesidades de esta cadena, con un claro énfasis en las exportaciones, en donde también oriente juega un rol principal como mercado, y en donde también existen potencialidades de mejoras reglamentarias y de penetración de mercados.

Mucho de lo descrito anteriormente cabe en un gran paragua, el de comercio justo. Como ya he comentado, nuestras propias normativas nacionales generan distorsiones, que son injustas y ocasionan lineamientos contrarios al comercio justo. También en el plano internacional es importante visualizar normativas extranjeras transitorias o permanentes que nos afectan. Ejemplo de ello es el 5,8% de reintegro vigente a las exportaciones que tienen las carnes refrigeradas provenientes de Argentina, que junto a una devaluación importante de la moneda de ese país, hoy están siendo una competencia injusta para la producción local.

Hay situaciones por revisar y otras por reclamar, y son todas distorsiones que en definitiva atentan contra los principios básicos de comercio justo.

Aunada la visión del sector privado, será también un desafío sumar a esta visión a la autoridad en forma clara, simple y directa, basada en necesidades de corregir desigualdades evidentes y generar ventajas competitivas en aspectos comerciales, antes que intentar otras acciones.

Creo firmemente que la situación de la cadena nacional amerita actuar sobre puntos específicos y su logro, por sobre otros puntos secundarios que siendo de interés no son relevantes para la actual situación.  Esa es la nueva tarea fundamental de Faenacar.

La tremenda cantidad de productores de bovinos y ovinos, desde la agricultura familiar campesina hasta empresas ganaderas de alta tecnología; la gran cantidad de servicios de todo tipo que demanda esta cadena;  la empleabilidad y rol social que cumplen las plantas faenadoras, más allá del ámbito estrictamente económico, transforma las soluciones requeridas en demandas urgentes, de alto y positivo impacto social, y eso es necesario de tener siempre en cuenta como fin último para legitimar al sector en el contexto nacional. Estoy seguro, que ello es un punto a destacar y evaluar en conjunto con las autoridades.