Sabías qué:

  • La UE ha visto afectado el consumo de carnes tras la pandemia.

  • Las características de la carne chilena, alimentadas a pasto, están siendo cada vez más valoradas en la UE.

  • Es imprescindible que Chile avance en aumentar la oferta libre de anabólicos para acceder al mercado UE y otros.

  • A la fecha no existen mayores acciones de promoción de la Carne Chilena (bovino y ovino) en el mercado UE. Hecho que seria reconocido y valorado por el consumidor. 

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Por Chilemeat  en colaboración con Prochile y la Agregaduría Agricola de la Unión Europea de Chile.

El 2019 Chile usó un 9,3% de la cuota total de carne bovina para exportar a la Unión Europea (UE). Ante este escenario, Mauricio Camus, Agregado Agrícola en la UE nos comenta desde Bruselas que durante estos últimos 8 años el porcentaje de uso de la cuota libre de aranceles ha ido disminuyendo, la que ademas crece anualmente según el acuerdo vigente
Para el Agregado Agrícola las razones se deben a varios factores como la variación en el tipo de cambio y a las medidas sanitarias que impone la Unión Europea respecto al no uso de anabólicos. “La UE es muy contraria al uso de anabólicos por lo que puede limitar la oferta de carne bovina chilena.

Por otra parte, se encuentra el aumento sostenido que han tenido en los últimos años los envíos de carne bovina chilena al mercado asiático principalmente a China, que además de poder enviar el animal entero, muy favorable en términos de margen final, se ha visto favorecido con el aumento de la demanda y precio debido, entre otras cosas, como consecuencia indirecta a la situación actual de la peste porcina africana que sigue afectando al país asiático desde el 2018.”

¿En qué variables se deberían poner los esfuerzos para incrementar las exportaciones de carne chilena bovina y ovina hacia a la UE?

Es muy importante cumplir con las exigencias sanitarias de la UE. Desde hace un tiempo se creó el Programa de Planteles Animales bajo Certificación Oficial (PABCO), lo cual ha dado las garantías para exportar a la UE, pero para acceder a más volúmenes de venta es necesario avanzar en una mayor oferta de animales alimentados en pradera certificadas PABCO. Esto podría permitir acceder a nichos de mayor valor con carnes naturales/orgánicas, considerando además la tendencia actual de la UE por temas sustentables presentados en el Pacto Verde Europeo que es una hoja de ruta para hacer frente a la actual crisis climática desde una perspectiva multisectorial. Lo anterior, busca impulsar el uso eficiente de los recursos mediante el paso de una economía limpia y circular que tiene un gran objetivo: que la UE sea climáticamente neutra en 2050. Este pacto, que aún se encuentra en vías de validación y en su etapa inicial, propone varias acciones y estrategias, siendo “de la Granja a la Mesa” una estrategia que, espera proporcionar a los europeos alimentos asequibles, nutritivos, seguros y sostenibles. Para cumplir aquello, uno de los objetivos a largo plazo de esta estrategia es la reducción en un 50% de las ventas de antimicrobianos para animales, para lo cual la UE ya está trabajando en un listado de antimicrobianos que reservará solo al uso de medicina humana. Además, el concepto de Bienestar Animal como la producción de productos orgánicos, trazabilidad, entre otros, son y serán claves para la exportación de productos a la UE.

¿Cuánto afectará el escenario post-pandemia en la UE a las exportaciones de carne bovina y ovina chilena?

El sector de carne bovina y ovina europeo se ha visto fuertemente afectado por la actual pandemia especialmente por el cierre temporal de restaurantes, hoteles y servicios de catering. Esto ha afectado cerca de un 35% de sus ventas y ha generado que la Comisión Europea haya salido en ayuda de este sector, permitiendo el almacenamiento privado a productores de carne de vacuno, ovino y caprino, tanto de productos frescos como refrigerados, lo que les permite retirar temporalmente del mercado por un periodo de 90, 120 o 150 días sus productos con el fin de disminuir la oferta disponible en el mercado en el corto plazo.
El impacto de la pandemia también ha afectado las importaciones de carne bovina a la UE, y se estima que, respecto al año anterior, los envíos hayan disminuido en cerca de un 15%, especialmente en cortes de alta calidad y valor. Respecto al escenario post-pandemia, aún existe incertidumbre por una posible recesión, mayor desempleo y la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores. Claramente todos estos factores podrían afectar el consumo de carne bovina y ovina, sumando además una mayor oferta de productos locales que podrían afectar las importaciones de carnes de bovino y ovino de terceros países a la UE.

Por su parte, los Directores Comerciales de Prochile en Europa nos comentan, tras meses de confinamiento por la pandemia, un escenario centrado en el consumo local y con incremento en tendencias de consumo amigable con el medioambiente y saludable:

Los alemanes consumieron 59 kilos de carne durante el 2019, cinco kilos menos que en 1991 y con expectativas a seguir bajando. Esto se debe principalmente a la fuerte conciencia por el cuidado animal, así como también por el cambio climático. Esta tendencia se acentúa en la población más joven. Hoy en Alemania existe más un millón de personas veganas y 8,1 millones de vegetarianos, 500.000 más que el 2017.
Sin duda, la coyuntura mundial podría acentuar las tendencias de consumo regional, responsable y enfocado a reducir la huella de carbono de la alimentación de las personas. Lo anterior, sin duda puede perjudicar la demanda por carnes overseas en general.

En España, el 90% de total exportado de carnes es sin hueso. España es el principal destino de la carne de bovino sin hueso para Chile, de hecho, el 55% de este producto tiene como destino la península ibérica. Asimismo, es nuestro 5to destino para la carne de bovino con hueso y el precio ronda 4 veces el promedio. Chile es el proveedor número 14 de España.

Para el caso del ovino el 77% de las exportaciones tienen como destino España. Esto significa que España es el destino número 8 para Chile. Cuando se trata de carne con hueso es el séptimo. Sin embargo, esta carne presentó una caída de 55% a pesar de que el precio es inferior a otras carnes vendidas por España.
En el bajo uso de la cuota histórico parecieran haber factores estructurales, claramente la relación de precios en el caso de bovino da una indicación y la consideración de mercados en forma spot, asociado a mejores precios, probablemente tiene algo que aportar en el análisis. Es posible pensar que exista aun desconocimiento de la oferta exportable y atributos en la cadena de distribución para justificar altos precios asociados a mayor calidad. (campañas de posicionamiento de la carne chilena de bovino en los mercados, estrategias sectoriales, etc.)
Considerando un ciclo de tiempo más amplio, el consumo de carne en general en España lleva 6 años continuados de caída, con excepción de embutidos (fiambres, jamones, etc.). A 2018 el consumo per cápita alcanzó en promedio 46,19ks/persona/año y es mucho más bajo en rangos etarios más jóvenes, de la mano de tendencias de cuidado de la salud, salud animal y medio ambiente.
Algunos antecedentes recientes, levantados en el contexto de la pandemia y evolución reciente señalan que la coincidencia de la declaración del estado de alarma con uno de los momentos de más apogeo de consumo de lechal, en torno a la Semana Santa, ha llevado a que entre marzo y mayo cerca de 1 millón de corderos no se hayan podido comercializar, cifra que representa el 10 % de la producción. La ganadería del ovino ha sido unas de las más afectadas en España, principalmente por tres razones. La primera, el cierre del canal HORECA, al que se vende el 80 % de esta producción; la segunda, el freno de las exportaciones a algunos países europeos en nuestra misma situación, como son Francia e Italia; y la tercera, la caída del consumo en los hogares, ya que el consumidor tiene menos posibilidades para hacer la compra, no tiene ánimos de festejar y es un sector que, hasta el momento, no trabajaba la venta online.
Hay algunas conclusiones generales aplicables a los alimentos que hemos conocido en estos meses. Se espera que las compras de cercanía sigan creciendo y se mantengan como tendencia, mantención del hábito de compras utilizando canales online, presión por precios dada la pérdida de poder adquisitivo asociado a crisis económica y desempleo; y finalmente un creciente sentimiento de preferencia por consumir productos locales, lo que es impulsado por asociaciones gremiales, gobiernos, cadenas de distribución, etc. Todos estos factores impactarán evidentemente en las negociaciones con productos de lejanía. Vemos cada vez más esfuerzos económicos de los diferentes estados y gremios por promoción de sus productos y atributos, campañas a público final en diferentes plataformas y formatos.

De acuerdo a las estadísticas italianas, Chile no es un oferente de carne bovina y ovina a ese mercado. De hecho, en los últimos 6 años no se registran envíos de carne bovina, tanto en formato congelado como fresco. Y en el caso de carne de ovino solamente se registran envíos en el año 2016 por un monto de 120.867 euros.
Respecto al impacto del COVID-19 se prevé que la pandemia irá reforzando la tendencia a un menor consumo de carne, el que ya se estaba registrando en el mercado italiano, tanto por temas medioambientales como por salud. Asimismo, por la crisis económica que están enfrentando las familias italianas.
Dado lo expuesto consideramos que se necesita trabajar en dos planos para ingresar al mercado italiano: por una parte, crear una imagen de Chile país exportador de carne a importadores y mayoristas y la participación en feria de alimentos como la TuttoFood para mostrar la calidad de la carne chilena. Y, por otra parte, apuntar a segmento de producto de carne obtenidas por vacas de libre pastoreo, de criadero orgánico o de calidad premium: si bien tienen un costo superior se dirigen a un segmento de mercado que es sensible a estas ofertas.

Es muy difícil realizar un pronóstico de lo que pueda ocurrir con la carne en el Reino Unido, sin embargo, si es que se revisan los análisis dicen que se espera que, tanto en la Unión Europea como en el Reino Unido, se registrará una disminución en el consumo de carne bovina, que además se enfrentará con una disminución en las exportaciones.

En general se espera una disminución moderada del consumo de carnes rojas en el corto plazo producto del COVID-19. Estudio señalan que el panorama de la carne podría mitigarse si es que la industria continúa innovando productos para satisfacer las necesidades de conveniencia y salud del consumidor, inspira cocinas relevantes a base de platos de carne y aborda los problemas de salud al comunicar los beneficios para la salud de la carne, además de mantener y construir la confianza del consumidor, demostrando dónde se comparten los valores agrícolas (bienestar animal, cuidado del medio ambiente y experiencia) con los consumidores

En Europa hay una gran diversidad de producción de carne. El 40% de los volúmenes de carnes se intercambian entre Estados miembros de la UE. De hecho, el comercio de carne entre los Estados miembros es diez veces mayor que el de terceros países.

Las medidas tomadas en Francia y entre los vecinos para combatir la epidemia de Covid-19 generaron un fuerte desequilibrio en el mercado de todos los sectores agroalimentarios y, por consiguiente, el de mercado de la carne en Europa. El consumo fuera del hogar disminuyó drásticamente y se pospuso durante varias semanas, limitándose casi exclusivamente al hogar. Esto tuvo un fuerte impacto en los circuitos de suministro.
En Francia, la carne nacional se tiende a preferir en las compras domésticas, en supermercados y en carnicerías de barrio (que aún son bastante comunes en toda Francia). Por el contrario, en los restaurantes y casinos de comida, se come principalmente carne importada de otros estados miembros de la UE.
La industria de la carne de vacuno francesa ha vivido el período de cuarentena con los trastornos previsibles vinculados al cierre de restaurantes, canal HORECA en general y casino de alimentación (restaurantes y cafeterías escolares, universitarios) y la fuerte caída del comercio internacional. En general, la primera fase de desconfinamiento (el término de la cuarentena) transcurre sin grandes problemas, sin embargo, este no es el caso para todos los segmentos del mercado.
En Francia, principalmente se consume carne bovina. Es una cuestión de gustos y hábitos. Estas preferencias son específicas a cada país y contribuyen, entre otras cosas, a mantener los equilibrios de flujo entre los diferentes Estados miembros de la Unión Europea.
Desde el inicio del desconfinamiento, los pocos datos disponibles parecen dar testimonio de una demanda aún dinámica en supermercados y carnicerías de barrio. Por el momento, el origen francés todavía parece importante para los consumidores, incluso para la restauración fuera del hogar.
Por lo tanto, los precios cayeron entre los principales exportadores, incluyendo Francia. Con el desconfinamiento total, la apertura total de los restaurantes ha dado un nuevo respiro al mercado.